miércoles, 17 de julio de 2013

PARADIGMA

Un paradigma es —desde fines de la década de 1960— un modelo o patrón en cualquier disciplina científica u otro contexto epistemológico. El concepto fue originalmente específico de la gramática; en 1900 el diccionario Merriam-Webster definía su uso solamente en tal contexto, o en retórica para referirse a una parábola o a una fábula. En lingüística, Ferdinand de Saussure ha usado paradigma para referirse a una clase de elementos con similitudes.

Etimología

El término paradigma[1] se origina en la palabra griega παράδειγμα (paradeigma), que significa "modelo" o "ejemplo" . A su vez tiene las mismas raíces que παραδεικνύναι, que significa "demostrar".

Paradigma científico

El filósofo y científico Thomas Kuhn dio a paradigma su significado contemporáneo cuando lo adoptó para referirse al conjunto de prácticas que definen una disciplina científica durante un período específico de tiempo. El mismo Kuhn prefería los términos ejemplar o ciencia normal, que tienen un significado filosófico más exacto. Sin embargo, en su libro La Estructura de las Revoluciones Científicas[2] define a un paradigma de la siguiente manera:
  • Lo que se debe observar y escrutar.
  • El tipo de interrogantes que se supone hay que formular para hallar respuestas en relación al objetivo.
  • Cómo tales interrogantes deben estructurarse.
  • Cómo deben interpretarse los resultados de la investigación científica.
Alternativamente, el Diccionario Oxford define a paradigma como "Un patrón o modelo, un ejemplo". Así, un componente adicional de la definición de Kuhn es:
  • Cómo debe conducirse un experimento y qué equipamiento está disponible para realizarlo.
De esta forma, dentro de la ciencia normal, un paradigma es el conjunto de experimentos modélicos capaces de ser copiados o emulados. El paradigma prevalente representa, a menudo, una forma más específica de ver la realidad o las limitaciones de propuestas para la investigación futura; más que un método científico mucho más genérico.
Un ejemplo de paradigma comúnmente aceptado sería el modelo estándar de la física. Los métodos científicos permitirían a los científicos ortodoxos investigar muchos fenómenos que pueden resultar contradictorios o contrastantes con el modelo estándar. Sin embargo es mucho más difícil obtener consenso para los mismos, en proporción a la divergencia de los principios aceptados del modelo estándar que tales experimentos examinarían. Por ejemplo, un experimento para investigar la masa del neutrino o la descomposición de neutrones recibiría más fondos que un experimento que buscara violaciones a la conservación de momentos, o pretendiera estudiar la ingeniería de los viajes en el tiempo.
Algunos conceptos más despectivos (pensamiento de grupo[3] o su casi equivalente Mindset) tienen significados muy similares que aplican a pequeña y gran escala del pensamiento disciplinado. Michel Foucault usó los términos epistemológico, discursivo, matesis y taxinomial, para aspectos del paradigma en el sentido original dado por Kuhn.
Cambio de paradigma

Albert Einstein, protagonista de uno de los principales cambios de paradigma científico del siglo XX.
El cambio de paradigma tiende a ser dramático en las ciencias, ya que éstas parecen ser estables y maduras, como la física a fines del siglo XIX. En aquel tiempo la física aparentaba ser una disciplina que completaba los últimos detalles de un muy trabajado sistema. Es famosa la frase de Lord Kelvin en 1900, cuando dijo: "No queda nada por ser descubierto en el campo de la física actualmente. Todo lo que falta son medidas más y más precisas".
Cinco años después de esta aseveración, Albert Einstein publicó su trabajo sobre la relatividad especial que fijó un sencillo conjunto de reglas superando a la mecánica de Newton, que había sido utilizada para describir la fuerza y el movimiento por más de trescientos años. En este ejemplo, el nuevo paradigma reduce al viejo a un caso especial, ya que la mecánica de Newton sigue siendo una excelente aproximación en el contexto de velocidades lentas en comparación con la velocidad de la luz.
En La estructura de las revoluciones científicas, Kuhn escribió que "las sucesivas transiciones de un paradigma a otro vía alguna revolución, es el patrón de desarrollo usual de la ciencia madura".
La idea de Kuhn era revolucionaria en su tiempo, y causó más cambios que todos los académicos hablando sobre ciencia. De esta manera fue en sí misma un "cambio paradigmático" en la historia científica y de la sociología.
Los filósofos e historiadores científicos, incluyendo al mismo Kuhn, finalmente aceptaron una versión modificada de este modelo, que consigue una síntesis entre su visión original y el modelo gradualista que lo precedió. El modelo original de Kuhn es considerado actualmente muy limitado.

Otros usos

Probablemente el uso más común de paradigma, implique el concepto de "cosmovisión".[4] Por ejemplo, en ciencias sociales, el término se usa para describir el conjunto de experiencias, creencias y valores que afectan la forma en que un individuo percibe la realidad y la forma en que responde a esa percepción. Debe tenerse en cuenta que el mundo también es comprendido por el paradigma, por ello es necesario que el significado de paradigma es la forma por la cual es entendido el mundo, el hombre y por supuesto las realidades cercanas al conocimiento.
Los investigadores sociales han adoptado la frase de Kuhn ("cambio de paradigma"[5] ) para remarcar un cambio en la forma en que una determinada sociedad organiza e interpreta la realidad. Un "paradigma dominante" se refiere a los valores o sistemas de pensamiento en una sociedad estable, en un momento determinado. Los paradigmas dominantes son compartidos por el trasfondo cultural de la comunidad y por el contexto histórico del momento. Las siguientes son condiciones que facilitan el que un sistema de pensamiento pueda convertirse en un paradigma dominante:
  • Organizaciones profesionales que legitiman el paradigma.
  • Líderes sociales que lo introducen y promueven.
  • Periodismo que escribe acerca del sistema de pensamiento, legitimándolo al mismo tiempo que difunden el paradigma.
  • Agencias gubernamentales que lo oficializan.
  • Educadores que lo propagan al enseñar a sus alumnos.
  • Conferencistas ávidos de discutir las ideas centrales del paradigma.
  • Cobertura mediática.
  • Grupos de derechos que acuerden con las creencias centrales del paradigma.
  • Fuentes financieras que permitan investigar sobre el tema.
La palabra paradigma es también utilizada para indicar un patrón o modelo, un ejemplo fuera de toda duda, un arquetipo. En este sentido se la utiliza frecuentemente en las profesiones del diseño. Los paradigmas de diseño —arquetipos— representan los antecedentes funcionales para las soluciones de diseño.[6]
También se usa en cibernética; aquí significa —en un sentido muy amplio— un preprograma conceptual para el ordenamiento de unos datos aún más caóticos en términos relativos. Nótese la similitud con el concepto de entropía en química o física. En este sentido, un paradigma sería una suerte de prohibición para realizar cualquier acción que pudiera incrementar la entropía total del sistema. Para crear un paradigma un sistema cerrado debería aceptar que se requieren algunos cambios; de esta forma puede ser solamente aplicado a un sistema que no esté en su etapa final de desarrollo.
Algunos puristas de la lengua piensan que —contra lo expuesto por los filósofos del mercado y los defensores de cualquier clase de cambio— se abusa ampliamente de un término que en este contexto carece absolutamente de significado.

Imaginario social

El imaginario social produce valores, apreciaciones, gustos, ideales y conductas de las personas que conforman una cultura. El imaginario es el efecto de una compleja red de relaciones entre discursos y prácticas sociales, e interactúa con las individualidades.
Se constituye a partir de las coincidencias valorativas de las personas, y se manifiesta en lo simbólico (a través del lenguaje) y en lo concreto (mediante la interacción). No produce uniformidad de conductas, pero marca tendencias. Las ideas regulativas no existen en la realidad material pero existen en la imaginación individual y en el imaginario colectivo.
El imaginario social, y sus paradigmas implícitos, no permanecen estables, sino que se modifican lenta pero constantemente. Los medios masivos de comunicación intervienen en forma activa en los conceptos relativos al comportamiento y en la abstracción de paradigmas.
También puede verse "paradigma" como diferentes puntos de vista

Gestalt y cosmovisión

Otra perspectiva sobre el concepto de paradigma lo relaciona con la Gestalt[7] de las tres principales ramas de la filosofía que forman una cosmovisión.
El uso del concepto de paradigma en el entendimiento de Kuhn y otros es mucho menos claro igual por igual que —por ejemplo— el concepto de modelo.
Kuhn define al paradigma como "una completa constelación de creencias, valores y técnicas, etc. compartidas por los miembros de una determinada comunidad"[2] . Esta definición aparece en 1969 como agregado a su libro original, porque en principio el uso del término no había estado claramente definido. Bajo esta definición de Kuhn subyace otro sentido en el uso del término: "un paradigma también denota una suerte de elemento en esa constelación, la solución concreta del rompecabezas que, empleado como ejemplo o modelo, puede reemplazar a las reglas explícitas como base para la solución de los rompecabezas remanentes de la ciencia normal".[2] . El término permanece impreciso debido a los diferentes usos que se le dan.
Los paradigmas pueden ser descritos desde una perspectiva estructural. Operan en diferentes niveles: macro, meso y micro de la estructura paradigmática. Los niveles direccionan mejor la estructura fundamental de los paradigmas, y no tanto su categorización cronológica o histórica, ni su uso etimológico; como sucede en la mayoría de las disciplinas. Los niveles paradigmáticos están siempre presentes y no se encuentran limitados por tales categorías. Permiten además ayudar a comprender el funcionamiento de un paradigma.
  • Nivel macro: se requiere conocer la respuesta a "qué puede ser entendido". La pregunta es: ¿Puede asumirse en realidad que la esencia de las cosas ideales puede ser comprendida, como en la teoría de las ideas de Platón y Aristóteles? ¿Tras la aproximación a lo esencial de estos dos filósofos no es posible inferir que "las mismas cosas se revelan como son, según se analiza en la ontología fundamental de Heidegger? La suposición que hacemos al contestar estas preguntas nos predispone a una determinada forma de encarar el proceso de conocimiento.
  • Nivel meso: la cuestión es determinar cómo el nivel macro influencia y transforma la teoría del conocimiento resultante: ¿El hombre es capaz solamente de un limitado conocimiento deductivo, o está abierto a un entendimiento inductivo y comprehensivo del universo? ¿Si el hombre es capaz de un conocimiento inductivo, dónde se origina éste? La respuesta en el nivel macro es fundamental para esta suposición. Todos los esfuerzos filosóficos, desde antes de Sócrates, tienden al esencialismo. La aproximación ontológica busca evadir la esencia de las cosas, requiriendo que éstas revelen por sí mismas cómo son.
  • Nivel micro: aquí la consecuente percepción de los dos niveles precedentes, contestando las preguntas sobre qué hay en el universo y cómo éste puede ser comprendido, se pone en práctica. ¿La praxis se construye sobre múltiples normas de conducta ( ética ) o consiste en un encuentro abierto y fundamental con el universo según las diferentes formas de percepción? Las diferentes percepciones constituyen la "conciencia afectiva". El conocimiento previo y actual de la percepción está limitado a las categorías esenciales, mientras que la conciencia afectiva es por naturaleza abierta, ilimitada, inductiva y no restringida por el sentido de la percepción.
Así, un paradigma es una visión de la realidad que conforma una Gestalt resultante de las tres ramas de la filosofía: metafísica, epistemología y ética:[8]
1) una suposición metafísica de qué puede ser comprendido.[9] Esto constituye la base para:
2) una concepción epistemológica de la adquisición de conocimiento. Esto es la línea esencialista de pensamiento de Platón, Aristóteles y Popper versus la posición ontológica abierta al principio de incertidumbre de Heisenberg, o las teorías de Heidegger sobre ontología fundamental. A su vez esto fundamenta:
3) la praxis de una ética para vivir.
Resulta obvio que las tres ramas de la filosofía describen la estructura de un paradigma. Ninguna de las ramas de la filosofía puede por separado completar su conocimiento, pero juntas describen la Gestalt semejante a un movimiento en espiral —no un mero círculo— que constituye el conocimiento hermenéutico.

El ciclo del conocimiento

El resultado es que la hermenéutica no puede ser reducida a la interpretación de algo en el contexto de la propia lectura de un círculo hermenéutico, sino que es un ciclo incremental que involucra:
(a) "Wahrnehmung", es decir, conciencia afectiva, que es más que el mero sentido de la percepción. El método implícito en la conciencia afectiva se da a través del conocimiento ontológico. Esto forma los principios detrás de un paradigma, concebidos como el flujo de Heráclito o la unidad de Parménides. Estos principios se perciben como la relación entre lo limitado y lo ilimitado. Los principios meta-éticos, como la regla dorada,[10] se forman en esta instancia.
(b) "Verstehen", como el análisis del ser para alcanzar el conocimiento de uno mismo. Aquí se alcanza la construcción de una teoría del conocimiento, determinada por la suposición de mi creencia metafísica en la naturaleza de la realidad (a). Esta suposición tiende necesariamente a una adquisición de la teoría del conocimiento predominantemente inductivo o principalmente deductivo, lo que se refleja en mi epistemología. Las normas meso-éticas, como la santidad de la vida humana o la libertad, se formulan en este nivel.
(c) "Ethos", o el intento de formular el mundo en que vivimos desarrollando una actitud participativa en una realidad mutuamente estructurada. Todos aquellos que eligen participar en esta realidad lo hacen tomando responsabilidad por los actos personales en un entorno social. Los códigos de conducta más concretos a un nivel micro étnico, como la monogamia y lo que lo consideramos una conducta correcta, se sistematizan dentro de nuestro dogma a este nivel.
(d) "Praxis", es hacer lo correcto. Es el comportamiento que resulta de sistematizar (a), (b) y (c) dentro de una Gestalt, donde el todo es más que la suma de las partes. Este nivel conductual es nuevamente la base del "Wahrnemung", repitiendo el ciclo a un nuevo nivel. El próximo ciclo de Wahrnerung se eleva sobre el nivel previo desde una conciencia afectiva a un conocimiento más profundo. Ésta es la base para una nueva comprensión de la evolución. La evolución es mucho más que un proceso mecánico; por definición procesa todas las funciones y es esencialmente un sistema cerrado y dependiente de un elemento inductivo. Otro punto importante es que no hay inicio o final en el ciclo, y cada etapa se encuentra a un nivel más elevado que la precedente. En contraste, un círculo es un ciclo sin posible evolución, y lleva sólo a una reafirmación de lo que fue antes, estancándose en el fundamentalismo.
De esta manera un paradigma puede ser comprendido sólo en el contexto del círculo hermenéutico dentro de la estructura paradigmática. Esto supera una mera interpretación o el simple hecho de obtener conocimiento. Implica que los paradigmas son evolutivos por naturaleza, moviéndose en un círculo hermenéutico en lugar de seguir un proceso de círculos mecánicos.[11]

Eficiencia del paradigma

Existe un paralelo obvio entre la "lógica general dominante" y el paradigma. Cuando se procede adecuadamente y el resultado es efectivo, se tiende a volver a proceder de igual manera, es decir, siguiendo la misma "lógica general dominante" o paradigma que produjo el resultado.
Hay grandes maestros del ajedrez que pueden acumular mentalmente hasta 50.000 patrones de jugadas y usar cualesquiera de ellas para ganar un juego en particular (lo que funcionó funcionará). Pero si se modifica el tablero o cambian las reglas de juego, los patrones ya no son útiles.[12]
Adam Smith[13] define al paradigma como "un conjunto compartido de suposiciones. Es la manera como percibimos el mundo: Agua para el pez. El paradigma nos explica el mundo y nos ayuda a predecir su comportamiento". La nota que hace Smith sobre la predicción es de suma importancia porque allí está la clave en cuanto a la importancia de asumir los cambios de paradigma en su dimensión educativa, prospectiva y holística, es decir, en lo que tiene que ver con el logro de habilidades para asumir el futuro y el cambio.

Citas en la cultura popular

Como tantos términos que suelen ponerse de moda, paradigma ha producido comentarios con una mirada sarcástica sobre su uso incongruente, situación frecuente en el mundo empresarial y de negocios:
  • «Paradigma es un término muy utilizado por aquellos que quisieran tener una nueva idea, pero no se les ocurre ninguna». Mervyn Allister King
  • «Paradigma es lo que piensas sobre algo antes de pensarlo.» Faiz Khan
  • «Y ésta sería la ley: si Ud. usa la palabra paradigma sin saber lo que el diccionario dice que ésta significa», «Ud. irá a la cárcel, sin excepciones». David Jones
  • «Paradigma es una concepción fundamental, dentro de un ámbito determinado, que informa, estructura y modifica los principios en los que se basa una ciencia o que regulan una actividad humana.» Humberto Garzaro

Referencias

  1. La definición de paradigma expuesta en este artículo se corresponde con el significado de la palabra casi homónima del idioma inglés. De hecho, la definición de paradigma según la RAE no incluye la mayoría de los conceptos desarrollados aquí. No obstante, dado que este término se utiliza en enseñanzas técnicas en castellano de forma generalizada con la definición aquí expresada, no puede considerarse que esta interpretación del vocablo paradigma no sea acertada, al menos, a efectos prácticos.
  2. a b c Kuhn, Thomas S.; The Structure of Scientific Revolutions, 2nd Ed., Univ. of Chicago Press, Chicago & Londres, 1970.
  3. En inglés; Groupthink, término acuñado por William H. Whyte en 1952 en la revista Fortune.
  4. Cosmovisión, en el sentido del concepto alemán Weltanschauung(visión del mundo) creado por el filósofo Wilhelm Dilthey (1914).
  5. Cambio de paradigma, "paradigm shift", en inglés.
  6. Wake, "Paradigmas de Diseño: un libro de referencia para la visualización creativa" y Petroski, "Paradigmas de Diseño".
  7. Gestalt: el todo es más que la suma de las partes.
  8. Enciclopedia Británica, ramas de la filosofía.
  9. Ref: filósofos pre-socráticos Parménides y Heráclito.
  10. Regla dorada: "Haz a otros lo que quisieras que te hagan a tí".
  11. Lando Lehmann, "Evolución de los Paradigmas en la Teología Sistemática", Conferencia en la Univ. de Sudáfrica (UNISA), Nov. 2004 - [1]. PDF "Paradigm Development in Systematic Theology" [2]
  12. C.K. Prahalad y Richard A. Bettis, “Estrategia corporativa”, Ed. Deusto.
  13. Adam Smith, "Los poderes de la mente".


EL PROBLEMA DE INVESTIGACION


Para la selección del tema a investigar deberíamos considerar nuestros conocimientos, y la experiencia profesional acumulada.

El punto de partida para identificar dicho tema es: la práctica profesional diaria sea en el ámbito asistencial, docente o de la gestión. El trabajo cotidiano permite identificar la variabilidad en los procedimientos, métodos y técnicas utilizadas en las intervenciones sanitarias (preventivas, diagnósticas, terapéuticas, de organización, etc.). Un análisis de la base científica que subyace en nuestras actuaciones puede evidenciar la insuficiencia de pruebas científicas que justifiquen nuestras decisiones.

Las teorías y modelos que adoptaremos como referentes, también serán susceptibles de análisis y pueden originar estudios para verificar o comprobar la validez del marco de referencia que justificará nuestra actuación.

La lectura de publicaciones y la asistencia a encuentros científicos sobre nuestra disciplina, puede descubrirnos diferencias y contradicciones en la labor desarrollada.


  • ¿Nos interesa el tema?
  • ¿Disponemos de tiempo suficiente para completar el estudio dentro de los plazos fijados?
  • ¿Es un problema relevante por su impacto socio-cultural?
  • ¿Quiénes se beneficiaran de los resultados?
  • ¿Contamos con el conocimiento y la experiencia suficientes sobre metodología de la investigación?
  • ¿Dispondremos de los recursos humanos y materiales necesarios para completar el estudio?
  • ¿Tendremos acceso al lugar dónde se desarrolla el estudio?
  • ¿Es un tema novedoso y original?
  • ¿Es un tema respetuoso y cumple con los principios éticos?




En el enunciado del problema elegido deben constar: las variables esenciales que se van a analizar y los sujetos a estudiar. Además, se puede incluir: cómo se hará el estudio (diseño), dónde y cuándo tendrá lugar la investigación. El lugar y el periodo de tiempo se consignarán cuando se estime que son aspectos que pueden influir o alterar los resultados o las conclusiones finales.

Pensar en:
Elementos del enunciado:
¿Qué se investigará?
Variable/s principales
¿Quiénes participarán?
Sujetos a estudiar
¿Qué estrategia se seguirá?
Diseño
¿Dónde se realizará el estudio?
Ámbito del estudio
¿ Cuándo se realizará el estudio?
Período de tiempo
       
El problema no se debe acotar o delimitar desde el inicio, enmarcándolo en la realidad de la práctica social. No hay que olvidar que los problemas especulativos encajan poco con las líneas de investigación propias de las ciencias de la salud.

También se deberán evitar los problemas de carácter general que contengan muchas variables, porque dificultan el tratamiento de los datos y los recursos invertidos inútilmente.

Un mismo problema se podrá plantear bien como una pregunta (interrogante), bien como objetivo (afirmación). Se trata de diferentes formatos para una misma finalidad: que el lector sepa que se quiere averiguar.

Las variables indicadas en el problema deben ser susceptibles de medición. Si con los instrumentos disponibles es imposible realizar tal medición, se valorará el abandonar ese problema o elaborar un instrumento fiable y válido.


Los objetivos pueden ser generales (principales) y específicos (secundarios). Estos se enuncian con verbos de acción.  Los objetivos serán concretos, evaluables, viables y relevantes (con interés científico). Su número se limitará a dos o tres de generales y a cuatro o cinco de específicos: además se ordenarán según la prioridad en su logro.

Habitualmente, los objetivos de investigación se dirigen a conocer las características de un problema, explicar las posibles relaciones entre variables y a anticipar fenómenos en los que éstas intervienen.

Se pueden distinguir los objetivos de investigación de los que no lo son. Los últimos suelen formar parte de los planes de salud, programas y actividades sanitarias, en cuya elaboración debería valorarse los resultados de investigaciones relevantes.

Exploratorios o descriptivos: nos acercan a problemas poco conocidos e implican:
·                Identificar y describir características o atributos ignorados hasta ese momento
·                Cuantificar la frecuencia de algún fenómeno socio-sanitario.
·                Seleccionar problemas y áreas de interés para la investigación
·                Ordenar y clasificar las variables en categorías.

Son objetivos que no requieren de la formulación de una hipótesis, ya que se limitan a abordar los problemas en su primer nivel.
·                Analíticos: estudian la relación entre una posible causa (factor de estudio) y un efecto (criterio de evaluación). La dimensión de esta relación se anticipa a través de las hipótesis, que son imprescindibles en este tipo de objetivos. Los objetivos analíticos se subdividen en explicativos y predictivos.
·                Explicativos: cuando la causa o factor de estudio se produce espontáneamente, sin intervención del  investigador.
·                Predictivos: cuando la causa es controlada, administrada o provocada por el investigador.

Los objetivos analíticos permiten:
·                Contrastar o verificar hipótesis
·                Confirmar las relaciones que hay entre las variables (causa-efecto)
·                Comparar la efectividad de al menos dos intervenciones
·                Comprender las causas o factores subyacentes
·                Anticipar o preveer fenómenos

Debido a que el conocimiento y la comprensión de la causa o antecedente (factor de riesgo), facilita su control o prevención, estos objetivos son los que tienen mayor interés.


Se trata de objetivos propios de los planes o programas de desarrollo social, memorias de centros, etc. Un ejercicio útil para valorar si un objetivo es realmente de investigación, consiste en preguntarse si en el momento de finalizar la investigación, y a la luz de los resultados obtenidos, ya se ha logrado el objetivo.


  

Paradigma. Modos de Producción del Conocimiento. Imaginario Social

¿Que son los paradigmas?

Los paradigmas son un conjunto de conocimientos y creencias que forman una visión del mundo (cosmovisión), en torno a una teoría hegemónica en determinado periodo histórico. Cada paradigma se instaura tras una revolución científica, que aporta respuestas a los enigmas que no podían resolverse en el paradigma anterior. Una de las características fundamentales, su inconmensurabilidad: ya que ninguno puede considerarse mejor o peor que el otro. Además, cuentan con el consenso total de la comunidad científica que los representa.
Los paradigmas cumplen una doble función, por un lado, la positiva que consiste en determinar las direcciones en las que ha de desarrollarse la ciencia normal, por medio de la propuesta de enigmas a resolver dentro del contexto de las teorías aceptadas. Por otro lado la función negativa del paradigma, es la de establecer los límites de lo que ha de considerarse ciencia durante el tiempo de su hegemonía.
Según Thomas Khun: "cada paradigma delimita el campo de los problemas que pueden plantearse, con tal fuerza que aquellos que caen fuera del campo de aplicación del paradigma ni siquiera se advierten".
Las teorías que se inscriben en un paradigma no pueden traducirse en términos de las teorías que forman el paradigma posterior; cada revolución científica es un cambio total de la percepción del mundo y por lo tanto viene acompañado de un cambio paradigmático.
Los paradigmas cambian y se transforman de un modo semejante (aunque en gran escala) al de las hipótesis.
Según Khun: "Un rasgo característico, es la importancia dada al carácter revolucionario del progreso científico, donde una revolución implica el abandono de una estructura teórica y su reemplazo por otra, incompatible con la anterior.
Thomas Kuhn expresa su idea acerca del progreso de la ciencia por medio del siguiente esquema abierto:
 (Presencia – Ciencia Normal – Crisis – Revolución – Nueva Ciencia Normal – Nueva Crisis)
El paradigma, está constituido por supuestos teóricos, leyes y técnicas de aplicación que deberán adoptar los científicos que se mueven dentro de una determinada comunidad científica. Los que trabajan dentro de un paradigma, ponen en práctica la ciencia normal. Es probable que al trabajar en ella, desarrollarán el paradigma en su intento por explicar el comportamiento de aspectos del mundo, resulten dificultades. Si estas dificultades se hacen inmanejables, se desarrollará un estado de crisis. Ésta se resolverá con el surgimiento de un paradigma completamente nuevo, el cual cobrará cada vez mayor adhesión o aceptación por parte de la comunidad científica, hasta que finalmente se abandone el paradigma original. Este cambio no es continuo, sino por el contrario es discontinuo y constituye una revolución científica.
El nuevo paradigma enmarcará la nueva actividad científica normal, hasta que choque con dificultades y se produzca una nueva crisis y una nueva revolución y por lo tanto el surgimiento de un nuevo paradigma.
Cada revolución es la oportunidad de pasar de un paradigma a otro mejor. Si se desarrolla una crisis, el pasaje de un paradigma a otro se hace necesario, y este paso es esencial para el progreso de la ciencia. Si no hubiera "revoluciones", la ciencia quedaría atrapada o estancada en un solo paradigma y no se avanzaría más allá de él. No es una evolución hacia un objetivo determinado sino, un mejoramiento desde el conocimiento disponible, cada paradigma nuevo es un instrumento para resolver enigmas.
Producción del conocimiento:
Actualmente esta surgiendo una nueva forma de producción del conocimiento, sobre la cual se constituyen una nuevas tendencias, estas no serán catalogadas por nosotros como buenas o malas. Estas tendencias se suponen no individualmente sino en su interacción y combinación una mutación en el modo de producción del conocimiento.
A lo largo de toda la historia ah existido una pauta recurrente, según la cual aquellos que son partícipes de la hegemonía, describirán como erróneas u equivocas todas las innovaciones intelectuales, hasta que en algún punto sean asumidos por estos, y llegando a considerarlas finalmente como propias. Este fenómeno tiene origen en que es necesario empezar a describir las características de lo nuevo en termino de lo viejo, sino al ser una hegemonía dominante, todas las demás afirmaciones se juzgarán tomando a esta como referencia, quizás no se podrá producir nada reconocible como conocimiento fuera de la forma socialmente dominante.
No podemos hacer oídos sordos que han empezado a surgir un conjunto característico de prácticas y tales son diferentes a los que dominan el modo1. Tendremos que mencionar, que llamaremos modo1 al conocimiento tradicional y llamaremos modo2 al nuevo modo de producción del conocimiento. El modo1, es idéntico con lo que se conoce o que se quiere dar a entender por ciencia, sus normas determinaran que sé considerada como problemas significativos, a quien se le permitirá practicar ciencia, que será lo que constituya la buena ciencia. Las formas de prácticas que se adhieren a estas prácticas son tomadas como científicas, mientras que, las que las violan no lo son. Cuando hablamos de modo1, hablamos de científicos y ciencia, mientras, que cuando asemos referencia del modo2, los términos que se utilizan son más generales, esto no quiere decir que los practicantes del modo 2 no se comporten de acuerdo a las normas establecidas por el método científico.
Diferencias entre modo1 y 2: El modo1 plantea y soluciona problemas en un contexto gobernado por los intereses de una comunidad específica. Algunos rasgos más importantes son: es disciplinar, homogéneo, jerárquico, etc. A diferencia del modo1, el modo2 se lleva a cabo en un contexto de aplicación, algunas de sus características son: ser transdiciplinar, heterogéneo, heterarquico, transitorio y socialmente responsable y reflexivo. El modo 2 incluye un conjunto más amplio de practicantes el cual es temporal y heterogéneo, los cuales colaboran sobre un problema específico y localizado.
El conocimiento tiene la intención de ser útil para alguien. La producción del conocimiento se difunde a través de la sociedad (conocimiento socialmente distribuido) La producción de conocimiento socialmente distribuido tiende hacia la creación de una red global, cuyo numero de interconexiones se expande continuamente mediante la creación de nuevos lugares de producción. La resolución de problemas estará mas aya de cualquier disciplina individual que constituya a la misma (transdisciplinar), los descubrimientos realizados (resultados) se encontraran fuera de los confines de cualquier disciplina concreta y los practicantes no tienen que regresar a ella para encontrar convalidación de los mismos.
Hay que mencionar que el modo2, ha evolucionado a partir de la matriz disciplinar del modo1, el conocimiento producido con estas condiciones, se caracteriza por tratar de obtener un uso o realizar una acción, por dirigirse hacia la aplicación en su más amplio sentido; el nuevo modo supone la existencia de diferentes mecanismos de generar conocimiento y de comunicarlo; al tener mas actores procedentes de disciplinas diferentes, debido a su trasdisciplinaridad inherente, se incrementa mucho la difusión posterior y la producción de nuevo conocimiento, a través de técnicas, instrumentación y del conocimiento tácito que avanza hacia nuevos contextos de aplicación y uso. Hay que mencionar que el modo2 no suplanta, sino que más bien complementa al modo1. La transdisciplinaridad del modo2, se corresponde con un movimiento que va mas allá de las estructuras disciplinares de la constitución de la agenda intelectual, en la manera de desplegar los recursos y las formas en que se organiza la investigación, se comunican y se evalúan los resultados.
Para que quede institucionalizado el nuevo modo de producción de conocimiento, tiene que darse en una determinada serie de condiciones básicas. La búsqueda de compresión debe estar guiada por modelos acordados y conjuntos de técnicas experimentales, su articulación debe seguir cánones del método empírico, sus conclusiones se tienen que poder comunicar a una comunidad más amplia, y otros deben poder replicarlas.
Para calificarse como tal, el conocimiento tiene que formar un repertorio organizado, y sus métodos de trabajo tienen que ser transparentes. El modo2 depende críticamente de las emergentes tecnológicas y de las telecomunicaciones, y por lo tanto favorecerá a aquellos que se pueden permitir utilizarlas. Con el transcurso de los años los científicos han aprendido a ejercer un gran ingenio a la hora de traducir sus propios intereses investigadores en el lenguaje apropiado para otras agendas. Lo que ha generado una conciencia de los problemas existentes mas allá de las preocupaciones inmediatas de las especialidades concretas.
Trabajar en un contexto problemático tiende a permitir que se aprecie mejor la importancia de la transdiciplinariedad, y también suavizada las distinciones entre la ciencia pura y aplicada, entre lo que es una investigación orientada por la curiosidad y lo que es una investigación orientada por el cumplimiento de la misión. El mantenimiento de los modos de producción del conocimiento se ve debilitado en la medida en que los imperativos de un contexto problemáticos exigen la cooperación o trabajar junto con otros practicantes, ya sea en el ámbito nacional o global. En la investigación disciplinar del modo1 se utiliza el termino paradigma para denotar el consenso provisional entre un conjunto relevante de practicantes Es el resultado de un modo particular de organización e indica una forma de ver las cosas, de definir y dar prioridad a ciertos conjuntos de problemas.
Imaginario social
Los imaginarios sociales producen valores, las apreciaciones, los gustos, los ideales y las conductas de las personas que conforman una cultura. El imaginario es el efecto de una compleja red de relaciones entre discursos y practicas sociales, interactúa con las individualidades. Sé constituye a partir de las coincidencias valorativas de las personas, se manifiesta en lo simbólico a través del lenguaje y en el accionar concreto entre las personas. (Practicas sociales)
El imaginario comienza a actuar como tal, tan pronto como adquiere independencia de las voluntades individuales, aunque necesita de ellas para materializarse. Se instala en las distintas instituciones que componen la sociedad, para poder actuar en todas las instancias sociales. El imaginario no suscita uniformidad de conductas, sino más bien señala tendencias. La gente, a partir de la valoración imaginaria colectiva, dispone de parámetros apócales para juzgar y para actuar. Los juicios y las actuaciones de la gente, inciden también en el depósito del imaginario, el cual funciona como idea regulativa de las conductas. Las ideas regulativas, no existen en la realidad material, pero existen en la imaginación individual y en el imaginario colectivo, producen materialidad, es decir, efectos de la realidad. Uno de los componentes fundamentales del imaginario social es el sistema de la lengua.
Cada grupo humano que se define con alguna finalidad comparte un denominador común, en este caso el discurso, que no es lo mismo que compartir un idioma. Las reglas que disciplinan los discursos surgen de las funciones específicas de cada grupo. Los sujetos cambian de discurso cada vez que cambian de roles o instituciones. La eficacia del discurso depende del éxito en conseguir los objetivos, los discursos deben estar avalados por las prácticas. Tanto los paradigmas como los imaginarios sociales al ser productos humanos, no permanecen estable o duradero a lo largo de la historia, sino por el contrario, ambos se van modificando constantemente, independientemente uno del otro. Los medios masivos de comunicación intervienen en forma activa en las ideas regulativas de las conductas, saberes de nuestro tiempo y finalmente en la formación de subjetividades, tal como sucede con la formación o construcción del sujeto SIDA.
Conclusión:
Para concluir tenemos que mencionar, ya sea por los paradigmas o por los imaginarios sociales, continuamente nuestras conductas, valores, apreciaciones, gustos y los ideales, están siendo sujetadas, a las practicas sociales de nuestro tiempo, lo cual significa estar plegado al sistema de valores y supuestos de una tradición cultural. Estamos sujetados a prácticas sociales-discursivas de nuestra época.
Cada época tiene cierta disponibilidad para lo que se puede hacer y decir sin alterar demasiado el dispositivo. (Por ejemplo: si una persona se siente mal, enferma, nuestro imaginario social indica que lo mejor es consultar o recurrir con un medico, el imaginario social "marca" que esa actitud es adecuada; Pero si lo mimo le sucede a una persona indígena, el imaginario social le "marca", consultar con el chaman) Hay que mencionar que el imaginario no esta impuesto por la sociedad, sino que cada individuo participa inconscientemente primero para formar el imaginario individual, que luego se transforma en colectivo, en la medida que exista coincidencia valorativa entre las otras personas. Este cobra forma propia cuando se libera de las individualidades, y por lo tanto adquiere independencia respecto de los sujetos.
El imaginario colectivo se constituye a partir de los discursos, las practicas sociales y los valores que circulan en una sociedad. El imaginario actúa como regulador de las conductas (adhesión o rechazo), es un dispositivo móvil, cambiante, impreciso y contundente a la vez. Produce materialidad, es decir, produce efectos concretos sobre los sujetos y su vida de relación. Por otro lado, hay que mencionar que para que se puedan resolver nuevos problemas a través de la nueva forma de producción del conocimiento, modo2, tiene que haber un cambio paradigmático y del imaginario social en la ciencia, para poder darle un espacio donde interactúen investigadores que lo consideren necesario a través de este modo.

Aunque los modos1 y 2 son modos distintos de producción, interaccionan uno con el otro. Los especialistas formados en las ciencias disciplinares entran en la producción de conocimiento del modo2. Aunque algunos pueden regresar a su base disciplinar original, otros elegirán seguir un sendero de resolución compleja de problemas que viene determinado por una secuencia de contextos de aplicación. 


lunes, 15 de julio de 2013

LA REALIDAD DE LA INVESTIGACION CIENTIFICA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL

Lic. MARTINA ROMERO RAMIREZ
Docente universitaria

Con frecuencia los alumnos universitarios en nuestro país elaboran monografías, informes y trabajos para los cursos que desarrollan, como parte de planes previamente establecidos por los docentes y por la institución educativa, que consideran que el alumno debe investigar sobre las materias de su curso como un necesario complemento a la teoría que se le plantea. 

Sin embargo, estos trabajos generalmente suelen carecer de verdadero valor educativo por no ser el resultado de una investigación científica que además se vincule con el curso y sus objetivos, pues, cuando no son meras copias de otros trabajos, son auténticos “collages” de fragmentos de otras investigaciones, de imágenes y de cuadros estadísticos que se obtienen en muchos casos de las diversas páginas web y blogs que abundan con información poco confiable.    

Es verdad que en ese vasto universo de papel impreso (que termina siendo arrojado a la basura y reciclado) podemos apreciar atisbos de rigurosidad y disciplina que permiten vislumbrar una salida al problema, pues por lo menos hay voluntad para tratar de investigar, pero la investigación en la Universidad no llega a concretarse por múltiples factores ampliamente conocidos: i) la escasa formación previa del alumno en materia de metodología de la investigación, ii) las limitaciones del docente en la materia y la poca exigencia de investigaciones rigurosas, iii) la carencia de cursos de investigación científica, epistemología metodología de la investigación científica en la programación curricular, iv) la carencia de bibliotecas adecuadas, v) la exigua o nula producción bibliográfica o de revistas en la Universidad, que promuevan la investigación entre docentes y alumnos, vi) la falta de estímulos de las instituciones universitarias hacia tareas extracurriculares que le permitan al alumno desarrollar sus capacidades de investigación (talleres, círculos de estudio, entre otros), vii) la percepción social que la Universidad provee títulos y no forma personas, profesionales con capacidades científicas pero también con capacidades humanas que le permitan tener verdadero éxito en la vida, viii) un entorno social en el cual el “profesional” puede desenvolverse con relativo “éxito” aún careciendo de capacidades para la investigación científica; y en el cual además predominan los consumidores de tecnología y de teoría científica y no los creadores de ésta. Entre otros aspectos.

Comentario aparte merecen los trabajos que son producto de la curiosidad intelectual del alumno, que generalmente se publican en revistas estudiantiles, y de las tesis o tesinas que se sustentan para obtener el grado académico profesional. En este segmento suele haber mayor rigurosidad científica en la investigación, pero no al nivel que se espera pues en ellos también se repiten las carencias de lo producido en pregrado, y las causas suelen ser las mismas. Sólo tendríamos que adicionar dos aspectos: i) la errónea percepción que la Universidad es una suerte de agencia de empleos, que funciona con la sola expedición del “título”, y como consecuencia ii) la idea que la tesis o tesina es una suerte de último obstáculo o valla para obtener el ”título”, y no la consecuencia natural de un proceso de enseñanza aprendizaje, luego del cual debemos empezar a producir teoría y   tecnología, esto es conocimientos y productos especializados. 

Sin duda todo ello debe enmarcarse en el compromiso que cada cual tiene consigo mismo y con la sociedad a la cual se debe.  

IMPORTANCIA DE LA INVESTIGACION CIENTIFICA EN LA UNIVERSIDAD

Dicho esto, proponemos algunas cuestiones: ¿Cuán importante es la investigación científica en nuestras jóvenes generaciones universitarias? ¿Cómo se relaciona el desarrollo de un país con la investigación científica? ¿Para que sirve la investigación a nivel personal y a nivel colectivo? ¿Reciben los jóvenes por parte de sus maestros las debidas orientaciones para aprender a investigar?  

Se tratan de interrogantes que permanente realizamos en la docencia del curso  metodología de la investigación, pero que sin duda inquietan a todos los docentes que se proponen la dura y algunas veces frustrante tarea de estimular en sus alumnos el interés por la investigación científica 

En el proceso de enseñanza aprendizaje que se desarrolla en la Universidad, más que la información, los conocimientos o los datos, importa proporcionar al alumno las capacidades intelectuales, los métodos y las herramientas que le permitan desenvolverse en el ámbito de su profesión, lo cual es proveído por la investigación científica, la misma que debe constituir un aspecto central en la formación universitaria; pero a pesar de ello se soslaya el problema. ¿Cómo entonces abordar este tema y proponer soluciones válidas?

Sin duda la tarea principal se instala en el ámbito mismo de la Universidad, quien debe estar conciente de su rol de motor fundamental del desarrollo de la sociedad. En ese sentido la Universidad debe ser un espacio de élite intelectual que procure proveer de las mejores mentes a la comunidad y de los frutos que ellas habrán de ofrecer. Con la investigación científica se pueden lograr tales objetivos, ya el prestigio y el reconocimiento a la institución vienen por añadidura. 

También debe intervenir el Estado, procurando generar mecanismos legales y una actuación política a favor de la competitividad y la producción científica, proveyendo de adecuados presupuestos, generando los incentivos y estímulos necesarios, dotando de infraestructura a las instituciones y promoviendo convenios con universidades de países desarrollados. Un ejemplo de una acción inmediata que debe tomarse es el retorno al sistema de bachillerato anterior a la dación de la Ley Nº 23733, promulgada en 1983, que creo el sistema del llamado “bachillerato automático”, tan perjudicial para la investigación científica que se venía produciendo en la Universidad peruana.

El vínculo de la Universidad con la sociedad civil y el sector privado no es ajeno a la investigación científica pues en países donde la Universidad produce ciencia y tecnología hay una suerte de colaboración beneficiosa que se convierte en un círculo virtuoso, pues al invertir la empresa en la investigación, la Universidad produce beneficios para las empresas y para la comunidad en su conjunto. Este es un dato que se puede corroborar en los rankings nacionales y extranjeros que colocan como mejores universidades a las que se avocan a la investigación científica.

De ese modo pues consideramos que, a efectos de estimular la investigación científica se debe ampliar la programación curricular para incrementar los cursos de metodología. Igualmente consideramos que la investigación debe estar presente en todos los cursos de la carrera y que se debe evitar el error de darle a tales cursos una connotación exclusivamente teórica y en lo posible orientar la enseñanza hacia la práctica, pues el valor de la investigación científica no radica en un ejercicio puramente teórico sino que persigue un fin practico que es mejorar la calidad de la vida humana a través de la tecnología.

Finalmente, creemos que la Universidad puede generar un mejor ámbito para la investigación científica si promueve la creación de espacios para el intercambio y creación de conocimientos más allá del que se realiza en el aula, esto es con la implementación de talleres, círculos de estudios, conferencias y en general una vida académica permanente.

Este es sólo un esbozo provisional de un tema que creemos debe debatirse ampliamente y sobre el cual se deben tomar acciones inmediatas para introducir en la Universidad un verdadero espíritu académico del cual a la larga saldremos todos beneficiados. Recordemos que la mejor inversión de un pueblo es la educación y que esta educación cuando es crítica, libre y creativa produce buenos frutos. 

EL ORIGEN DE LA CIENCIA




El astrofísico Carl Sagan, gran divulgador de la ciencia, nos narra en este video cómo surge el pensamiento racional, la ciencia, en las colonias griegas del Mediterráneo, en el siglo VII a.C.


EL VALOR DE LA FILOSOFIA

Este es un texto de Bertrand Rusell que forma parte de su obra  "Los Problemas de la Filosofía"

Las reflexiones que realiza el filósofo inglés en las líneas que siguen están dirigidas al ser humano en general, pues poseen relevancia universal. Pero consideramos que son particularmente necesarias para todo aquel que se encuentra vinculado al ejercicio de la actividad científica, pues en el origen del quehacer del hombre de ciencia siempre debe estar la reflexión filosófica, que es una constante búsqueda por develar la realidad. Esa que encubrimos a veces con mitos y fantasías religiosas.


".... De hecho el valor de la filosofía debe ser buscado en una larga medida en su real incertidumbre. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio: los objetos habituales no le suscitan problema alguno; y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar hallamos por el contrario (...)  que aún los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas. La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, al disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar.

Aparte de esta utilidad de mostrarnos posibilidades insospechadas, la filosofía tiene un valor – tal vez su máximo valor- por la grandeza de los objetos que contempla, y la liberación de los intereses mezquinos y personales que resultan de aquella contemplación. La vida del hombre instintivo se halla encerrada en el círculo de sus intereses privados: la familia y los amigos pueden incluirse en ella, pero el resto del mundo no entra en consideración, salvo en lo que puede ayudar o entorpecer lo que forma parte del círculo de los deseos instintivos.

Esta vida tiene algo de febril y limitada. En comparación con ella, la vida del filósofo es serena y libre. El mundo privado de los intereses instintivos, es pequeño en medio de un mundo grande y poderosos que debe, tarde o temprano arruinar nuestro mundo peculiar. Salvo si ensanchamos de tal modo nuestros intereses que incluyamos en ellos el mundo entero, permanecemos como una guarnición en una fortaleza sitiada, sabiendo que el enemigo nos impide escapar y que la rendición final es inevitable. Este género de vida no conoce la paz, sino una constante guerra entre la insistencia del deseo y la importancia del querer.

Si nuestra vida ha de ser grande y libre, debemos escapar de uno u otro modo de esta prisión y de esta guerra.

Un modo de escapar a ellos es la contemplación filosófica. La contemplación filosófica, cuando sus perspectivas son muy amplias, no divide el universo en dos campos hostiles- los amigos y los enemigos, lo útil y lo adverso, lo bueno y lo malo-; contempla el todo de un modo imparcial. La contemplación filosófica cuando es pura no intenta probar que el resto del universo sea afín al hombre.

Toda adquisición de conocimiento es una ampliación del yo, pero esta ampliación es alcanzada cuando no se busca directamente. Se adquiere cuando el deseo de conocer actúa por sí solo, mediante un estudio en el cual no se desea previamente que los objetos tengan tal o cual carácter, sino que el Yo se adapta a los caracteres que hay en los objetos.

Esta ampliación del Yo no se obtiene, cuando partiendo del Yo tal cual es, tratamos de mostrar que el mundo es tan semejante que este Yo, que su conocimiento es posible sin necesidad de admitir nada que parezca serle ajeno. El deseo de probar esto es una forma de la propia afirmación y como toda forma de egoísmo, es un obstáculo para el crecimiento del Yo que se desea y del cual conoce el Yo que es capaz. El egoísmo en la especulación filosófica como en todas partes, considera al mundo como un medio para sus propios fines; así cuida menos del mundo que del Yo, y el Yo pone límites a la grandeza de sus propios bienes. En la contemplación, al contrario partimos del no –Yo, y mediante su grandeza son ensanchados los límites del Yo; por el infinito del universo, el espíritu que no contempla participa un poco del infinito.

..En la contemplación, todo lo personal o privado todo lo que depende del hábito, del interés propio o del deseo perturba el objeto y, por consiguiente la unión que busca el intelecto. Al construir una barrera entre el sujeto y el objeto, estas cosas personales y privadas llegan a ser una prisión para el intelecto. El espíritu libre verá como Dios lo pudiera ver sin ni aquí ni ahora, sin esperanzas ni temor- fuera de las redes de las creencias habituales y de los prejuicios tradicionales- serena, desapasionadamente y sin otro deseo que el del conocimiento, casi un conocimiento impersonal, tan puramente contemplativo como sea posible alcanzarlo para el hombre. Por esta razón también el intelecto libre apreciará más el conocimiento y universo, en el cual no entran los accidentes de la historia particular, que el conocimiento apartado por los sentidos, y dependiente, como es, forzoso en estos conocimientos, del punto de vista exclusivo y personal y de un cuerpo cuyos órganos de los sentidos informan más que revelan.

El espíritu más que acostumbrado a la libertad y a la imparcialidad de la contemplación filosófica, guardará algo de esta libertad y de esta imparcialidad en el mundo de la acción y de la emoción. Considerará sus proyectos y sus deseos como una parte de un todo, con la ausencia de la insistencia que resulta de ver que son fragmentos infinitesimales en un mundo en el cual todo permanece indiferente a la acción ce los hombres. La imparcialidad que en la contemplación es el puro deseo de la verdad, es la misma cualidad de espíritu que en la acción, se denomina justicia y en la emoción es este amor universal que puede ser dado a todos y no sólo a aquellos que juzgamos útiles o admirable. Así la contemplación no sólo amplia los objetos de nuestro, sino también los objetos de nuestras acciones y afecciones; nos hace ciudadanos del universo, no sólo de una ciudad amurallada en guerra con todo lo demás. En esta ciudadanía del universo, consiste la verdadera libertad del hombre y sus liberaciones del vasallaje de las esperanzas y de los temores limitados.



Para resumir nuestra discusión sobre el valor de la filosofía: la filosofía debe ser estudiada no por las respuesta concretas a los problemas que plantea, puesto que, por lo general, ninguna respuesta precisa puede ser conocida como verdadera, sino más bien por el valor de los problemas mismos; porque estos problemas amplían nuestra concepción de lo posible, enriquece nuestra imaginación intelectual y disminuye la seguridad dogmática que cierra el espíritu a la investigación; pero ante todo por que por la grandeza del universo que la filosofía contempla, el espíritu se hace a su vez grande y llega  a ser capaz de la unión con el universo que constituye su supremo bien."

miércoles, 10 de julio de 2013

QUIERO DAR LA BIENVENIDA A MIS ALUMNOS DE LA UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DEL PERU EN ESTE NUEVO CICLO QUE INICIAMOS CON GRANDES EXPECTATIVAS.

viernes, 15 de marzo de 2013


Tribuna:OPINIÓN | Apuntes

La segunda misión de las universidades


En algunos ámbitos, universidad es sinónimo de enseñanza superior; las otras actividades que se realizan en su seno de algún modo se consideran secundarias o periféricas, a pesar de que cada día es mayor su reconocimiento y exigencia por parte de la sociedad. Éste parece ser también el caso de las leyes que rigen las universidades. Así, la Ley Orgánica de Universidades casi no habla de la investigación; tampoco lo hace la reforma de la LOU ni lo hacía en mayor medida la LRU. 

Ello se puede considerar como un olvido, intencionado o no, o como un motivo de júbilo si tenemos en cuenta que, en general, la reglamentación de algunas actividades suele hacerlas más complejas en vez de impulsarlas, por muy buena que sea la intención de políticos y legisladores. Ésta es una de las paradojas que afectan a la investigación universitaria.











En la actualidad se habla mucho de la "tercera misión" de las universidades, a saber, la transferencia de conocimiento y, en general, todo aquello que implique proyectar en la sociedad la I+D+i y otras actividades universitarias, como las culturales y sociales. Pareciera que hasta hace poco las universidades no se han proyectado en la sociedad, como si la formación de titulados superiores no fuera en sí misma una proyección de primera magnitud. Definida, pues, esa tercera -moderna- misión, nos aparecen, por deducción, dos misiones más, que podemos convenir en que son la docencia (primera misión) y la investigación (segunda misión). Lo cierto es que legislación y financiación ordinaria, al menos hasta ahora, se han regido de manera total o muy predominante a partir de la misión docente. La investigación -y aparece aquí una nueva paradoja- se muestra como una actividad añadida a la docencia, una actividad que, si bien está muy prestigiada en el imaginario colectivo y en el acceso a la función pública universitaria, recibe poca atención en otros ámbitos. Valga la LOU (o la LRU) y los presupuestos de las universidades para mostrarlo.
A pesar de todo, la mayor parte de la investigación que se realiza en España, se hace en el marco de las universidades (el 70%, aproximadamente). Pero -nueva paradoja-, en general, las universidades no tienen presupuesto propio para subvencionar la I+D+i. La investigación se entiende como un derecho del profesorado, un derecho que sólo se puede ejercer plenamente si la Administración pública o la empresa privada proporciona al investigador fondos económicos para llevarla a cabo. Resulta, pues, que el investigador tiene que conseguir dinero para ejercer lo que, supuestamente, su empresa (la Administración, en general) le pide que haga en un 33% de su dedicación laboral. Y la cuestión que surge es: ¿y si no lo obtiene? La universidad encierra, pues, una anomalía importante: es una empresa cuyos trabajadores tienen que conseguir su propio dinero para poder trabajar en un tercio de su jornada laboral.
Y una última paradoja en esta selección -que no enumeración exhaustiva- de problemas: los recursos humanos. La figura de investigador universitario está íntimamente ligada a la de docente, lo que, en principio, es bueno para la docencia y para la investigación y encuentra su punto de intersección en la formación de nuevos investigadores. El problema surge cuando esta formación de nuevos investigadores no encuentra vía de consolidación el sistema público ni en el privado. Formamos investigadores de gran calidad, pero, en su mayoría, tienen que dejar la investigación una vez acabada la tesis o emigrar al extranjero. Y, peor aún, una vez han obtenido una formación postdoctoral sólida en el extranjero, no tenemos mecanismos para integrarlos como investigadores más que con, muy loables pero insuficientes, iniciativas como el programa Ramón y Cajal: tras cinco años de contrato postdoctoral y con una media de 40 años y una sólida formación y producción investigadora, deben buscar su entrada a través de la función docente, para la que, en general, no se han podido preparar y para la que se ofrecen muy pocos puestos de trabajo a causa del descenso del número de estudiantes universitarios. La paradoja, en síntesis, aparece por la tantas veces invocada necesidad de incorporar investigadores (unos 49.000 en España antes del 2011, según estableció la Comisión Europea en la cumbre de Barcelona), y la gran dificultad real de hacerlo por una falta de carrera investigadora paralela o complementaria a la docente y la inexistencia de figuras que permitan integrar investigadores como tales en las universidades.
Todas estas paradojas se basan en una visión reduccionista de la actividad universitaria. En mi opinión, la universidad -o al menos así es en las universidades que ocupan los primeros lugares en los rankings mundiales- es una institución en la que la docencia se vincula a una investigación intensa y de calidad, y debería ser un lugar en el que se ofrecieran todo tipo de facilidades para que su personal investigara. Facilidades como una burocracia menos asfixiante de la que nos rodea, unas leyes que promuevan la investigación y no la conviertan, como ocurre con la actual Ley de Subvenciones, en un calvario para investigadores y gestores de la investigación, sujetos a filtros y auditorías que superan la lógica del rendimiento de cuentas que debe acompañar cualquier gasto del dinero público. Facilidades como una flexibilidad en la dedicación a las diferentes tareas universitarias (docencia, investigación, transferencia de conocimiento, gestión), no sólo de acuerdo con el perfil y las mejores capacidades de cada profesor universitario sino de acuerdo con cada momento de la carrera académica, pues en ocasiones es preferible tener una mayor dedicación a la investigación y a la transferencia y en otras a la docencia o a la gestión universitaria. Facilidades como la coordinación entre las convocatorias y la distribución de recursos de los diferentes agentes y muy especialmente de las diferentes administraciones (estatal, autonómica y europea), que a veces parecen ponerse de acuerdo para sobrefinanciar algunas actuaciones y dejar en precario otras que merecerían atención o que son necesarias para mantener y consolidar el trabajo de muchos años.
Los analistas coinciden en relacionar con la inversión en I+D+i el avance económico de países como Irlanda, Islandia o Finlandia, por citar sólo ejemplos europeos. Si queremos que España salga de su posición de retraso en educación y en investigación, habrá que invertir más y mejor y habrá que adaptar leyes y normativas a los fines que se persiguen. Habrá que superar, en fin, tanta paradoja.

Maria Josep Cuenca: Vicerrectora de Investigación y Tercer Ciclo de la Universitat de València.