miércoles, 17 de julio de 2013

Paradigma. Modos de Producción del Conocimiento. Imaginario Social

¿Que son los paradigmas?

Los paradigmas son un conjunto de conocimientos y creencias que forman una visión del mundo (cosmovisión), en torno a una teoría hegemónica en determinado periodo histórico. Cada paradigma se instaura tras una revolución científica, que aporta respuestas a los enigmas que no podían resolverse en el paradigma anterior. Una de las características fundamentales, su inconmensurabilidad: ya que ninguno puede considerarse mejor o peor que el otro. Además, cuentan con el consenso total de la comunidad científica que los representa.
Los paradigmas cumplen una doble función, por un lado, la positiva que consiste en determinar las direcciones en las que ha de desarrollarse la ciencia normal, por medio de la propuesta de enigmas a resolver dentro del contexto de las teorías aceptadas. Por otro lado la función negativa del paradigma, es la de establecer los límites de lo que ha de considerarse ciencia durante el tiempo de su hegemonía.
Según Thomas Khun: "cada paradigma delimita el campo de los problemas que pueden plantearse, con tal fuerza que aquellos que caen fuera del campo de aplicación del paradigma ni siquiera se advierten".
Las teorías que se inscriben en un paradigma no pueden traducirse en términos de las teorías que forman el paradigma posterior; cada revolución científica es un cambio total de la percepción del mundo y por lo tanto viene acompañado de un cambio paradigmático.
Los paradigmas cambian y se transforman de un modo semejante (aunque en gran escala) al de las hipótesis.
Según Khun: "Un rasgo característico, es la importancia dada al carácter revolucionario del progreso científico, donde una revolución implica el abandono de una estructura teórica y su reemplazo por otra, incompatible con la anterior.
Thomas Kuhn expresa su idea acerca del progreso de la ciencia por medio del siguiente esquema abierto:
 (Presencia – Ciencia Normal – Crisis – Revolución – Nueva Ciencia Normal – Nueva Crisis)
El paradigma, está constituido por supuestos teóricos, leyes y técnicas de aplicación que deberán adoptar los científicos que se mueven dentro de una determinada comunidad científica. Los que trabajan dentro de un paradigma, ponen en práctica la ciencia normal. Es probable que al trabajar en ella, desarrollarán el paradigma en su intento por explicar el comportamiento de aspectos del mundo, resulten dificultades. Si estas dificultades se hacen inmanejables, se desarrollará un estado de crisis. Ésta se resolverá con el surgimiento de un paradigma completamente nuevo, el cual cobrará cada vez mayor adhesión o aceptación por parte de la comunidad científica, hasta que finalmente se abandone el paradigma original. Este cambio no es continuo, sino por el contrario es discontinuo y constituye una revolución científica.
El nuevo paradigma enmarcará la nueva actividad científica normal, hasta que choque con dificultades y se produzca una nueva crisis y una nueva revolución y por lo tanto el surgimiento de un nuevo paradigma.
Cada revolución es la oportunidad de pasar de un paradigma a otro mejor. Si se desarrolla una crisis, el pasaje de un paradigma a otro se hace necesario, y este paso es esencial para el progreso de la ciencia. Si no hubiera "revoluciones", la ciencia quedaría atrapada o estancada en un solo paradigma y no se avanzaría más allá de él. No es una evolución hacia un objetivo determinado sino, un mejoramiento desde el conocimiento disponible, cada paradigma nuevo es un instrumento para resolver enigmas.
Producción del conocimiento:
Actualmente esta surgiendo una nueva forma de producción del conocimiento, sobre la cual se constituyen una nuevas tendencias, estas no serán catalogadas por nosotros como buenas o malas. Estas tendencias se suponen no individualmente sino en su interacción y combinación una mutación en el modo de producción del conocimiento.
A lo largo de toda la historia ah existido una pauta recurrente, según la cual aquellos que son partícipes de la hegemonía, describirán como erróneas u equivocas todas las innovaciones intelectuales, hasta que en algún punto sean asumidos por estos, y llegando a considerarlas finalmente como propias. Este fenómeno tiene origen en que es necesario empezar a describir las características de lo nuevo en termino de lo viejo, sino al ser una hegemonía dominante, todas las demás afirmaciones se juzgarán tomando a esta como referencia, quizás no se podrá producir nada reconocible como conocimiento fuera de la forma socialmente dominante.
No podemos hacer oídos sordos que han empezado a surgir un conjunto característico de prácticas y tales son diferentes a los que dominan el modo1. Tendremos que mencionar, que llamaremos modo1 al conocimiento tradicional y llamaremos modo2 al nuevo modo de producción del conocimiento. El modo1, es idéntico con lo que se conoce o que se quiere dar a entender por ciencia, sus normas determinaran que sé considerada como problemas significativos, a quien se le permitirá practicar ciencia, que será lo que constituya la buena ciencia. Las formas de prácticas que se adhieren a estas prácticas son tomadas como científicas, mientras que, las que las violan no lo son. Cuando hablamos de modo1, hablamos de científicos y ciencia, mientras, que cuando asemos referencia del modo2, los términos que se utilizan son más generales, esto no quiere decir que los practicantes del modo 2 no se comporten de acuerdo a las normas establecidas por el método científico.
Diferencias entre modo1 y 2: El modo1 plantea y soluciona problemas en un contexto gobernado por los intereses de una comunidad específica. Algunos rasgos más importantes son: es disciplinar, homogéneo, jerárquico, etc. A diferencia del modo1, el modo2 se lleva a cabo en un contexto de aplicación, algunas de sus características son: ser transdiciplinar, heterogéneo, heterarquico, transitorio y socialmente responsable y reflexivo. El modo 2 incluye un conjunto más amplio de practicantes el cual es temporal y heterogéneo, los cuales colaboran sobre un problema específico y localizado.
El conocimiento tiene la intención de ser útil para alguien. La producción del conocimiento se difunde a través de la sociedad (conocimiento socialmente distribuido) La producción de conocimiento socialmente distribuido tiende hacia la creación de una red global, cuyo numero de interconexiones se expande continuamente mediante la creación de nuevos lugares de producción. La resolución de problemas estará mas aya de cualquier disciplina individual que constituya a la misma (transdisciplinar), los descubrimientos realizados (resultados) se encontraran fuera de los confines de cualquier disciplina concreta y los practicantes no tienen que regresar a ella para encontrar convalidación de los mismos.
Hay que mencionar que el modo2, ha evolucionado a partir de la matriz disciplinar del modo1, el conocimiento producido con estas condiciones, se caracteriza por tratar de obtener un uso o realizar una acción, por dirigirse hacia la aplicación en su más amplio sentido; el nuevo modo supone la existencia de diferentes mecanismos de generar conocimiento y de comunicarlo; al tener mas actores procedentes de disciplinas diferentes, debido a su trasdisciplinaridad inherente, se incrementa mucho la difusión posterior y la producción de nuevo conocimiento, a través de técnicas, instrumentación y del conocimiento tácito que avanza hacia nuevos contextos de aplicación y uso. Hay que mencionar que el modo2 no suplanta, sino que más bien complementa al modo1. La transdisciplinaridad del modo2, se corresponde con un movimiento que va mas allá de las estructuras disciplinares de la constitución de la agenda intelectual, en la manera de desplegar los recursos y las formas en que se organiza la investigación, se comunican y se evalúan los resultados.
Para que quede institucionalizado el nuevo modo de producción de conocimiento, tiene que darse en una determinada serie de condiciones básicas. La búsqueda de compresión debe estar guiada por modelos acordados y conjuntos de técnicas experimentales, su articulación debe seguir cánones del método empírico, sus conclusiones se tienen que poder comunicar a una comunidad más amplia, y otros deben poder replicarlas.
Para calificarse como tal, el conocimiento tiene que formar un repertorio organizado, y sus métodos de trabajo tienen que ser transparentes. El modo2 depende críticamente de las emergentes tecnológicas y de las telecomunicaciones, y por lo tanto favorecerá a aquellos que se pueden permitir utilizarlas. Con el transcurso de los años los científicos han aprendido a ejercer un gran ingenio a la hora de traducir sus propios intereses investigadores en el lenguaje apropiado para otras agendas. Lo que ha generado una conciencia de los problemas existentes mas allá de las preocupaciones inmediatas de las especialidades concretas.
Trabajar en un contexto problemático tiende a permitir que se aprecie mejor la importancia de la transdiciplinariedad, y también suavizada las distinciones entre la ciencia pura y aplicada, entre lo que es una investigación orientada por la curiosidad y lo que es una investigación orientada por el cumplimiento de la misión. El mantenimiento de los modos de producción del conocimiento se ve debilitado en la medida en que los imperativos de un contexto problemáticos exigen la cooperación o trabajar junto con otros practicantes, ya sea en el ámbito nacional o global. En la investigación disciplinar del modo1 se utiliza el termino paradigma para denotar el consenso provisional entre un conjunto relevante de practicantes Es el resultado de un modo particular de organización e indica una forma de ver las cosas, de definir y dar prioridad a ciertos conjuntos de problemas.
Imaginario social
Los imaginarios sociales producen valores, las apreciaciones, los gustos, los ideales y las conductas de las personas que conforman una cultura. El imaginario es el efecto de una compleja red de relaciones entre discursos y practicas sociales, interactúa con las individualidades. Sé constituye a partir de las coincidencias valorativas de las personas, se manifiesta en lo simbólico a través del lenguaje y en el accionar concreto entre las personas. (Practicas sociales)
El imaginario comienza a actuar como tal, tan pronto como adquiere independencia de las voluntades individuales, aunque necesita de ellas para materializarse. Se instala en las distintas instituciones que componen la sociedad, para poder actuar en todas las instancias sociales. El imaginario no suscita uniformidad de conductas, sino más bien señala tendencias. La gente, a partir de la valoración imaginaria colectiva, dispone de parámetros apócales para juzgar y para actuar. Los juicios y las actuaciones de la gente, inciden también en el depósito del imaginario, el cual funciona como idea regulativa de las conductas. Las ideas regulativas, no existen en la realidad material, pero existen en la imaginación individual y en el imaginario colectivo, producen materialidad, es decir, efectos de la realidad. Uno de los componentes fundamentales del imaginario social es el sistema de la lengua.
Cada grupo humano que se define con alguna finalidad comparte un denominador común, en este caso el discurso, que no es lo mismo que compartir un idioma. Las reglas que disciplinan los discursos surgen de las funciones específicas de cada grupo. Los sujetos cambian de discurso cada vez que cambian de roles o instituciones. La eficacia del discurso depende del éxito en conseguir los objetivos, los discursos deben estar avalados por las prácticas. Tanto los paradigmas como los imaginarios sociales al ser productos humanos, no permanecen estable o duradero a lo largo de la historia, sino por el contrario, ambos se van modificando constantemente, independientemente uno del otro. Los medios masivos de comunicación intervienen en forma activa en las ideas regulativas de las conductas, saberes de nuestro tiempo y finalmente en la formación de subjetividades, tal como sucede con la formación o construcción del sujeto SIDA.
Conclusión:
Para concluir tenemos que mencionar, ya sea por los paradigmas o por los imaginarios sociales, continuamente nuestras conductas, valores, apreciaciones, gustos y los ideales, están siendo sujetadas, a las practicas sociales de nuestro tiempo, lo cual significa estar plegado al sistema de valores y supuestos de una tradición cultural. Estamos sujetados a prácticas sociales-discursivas de nuestra época.
Cada época tiene cierta disponibilidad para lo que se puede hacer y decir sin alterar demasiado el dispositivo. (Por ejemplo: si una persona se siente mal, enferma, nuestro imaginario social indica que lo mejor es consultar o recurrir con un medico, el imaginario social "marca" que esa actitud es adecuada; Pero si lo mimo le sucede a una persona indígena, el imaginario social le "marca", consultar con el chaman) Hay que mencionar que el imaginario no esta impuesto por la sociedad, sino que cada individuo participa inconscientemente primero para formar el imaginario individual, que luego se transforma en colectivo, en la medida que exista coincidencia valorativa entre las otras personas. Este cobra forma propia cuando se libera de las individualidades, y por lo tanto adquiere independencia respecto de los sujetos.
El imaginario colectivo se constituye a partir de los discursos, las practicas sociales y los valores que circulan en una sociedad. El imaginario actúa como regulador de las conductas (adhesión o rechazo), es un dispositivo móvil, cambiante, impreciso y contundente a la vez. Produce materialidad, es decir, produce efectos concretos sobre los sujetos y su vida de relación. Por otro lado, hay que mencionar que para que se puedan resolver nuevos problemas a través de la nueva forma de producción del conocimiento, modo2, tiene que haber un cambio paradigmático y del imaginario social en la ciencia, para poder darle un espacio donde interactúen investigadores que lo consideren necesario a través de este modo.

Aunque los modos1 y 2 son modos distintos de producción, interaccionan uno con el otro. Los especialistas formados en las ciencias disciplinares entran en la producción de conocimiento del modo2. Aunque algunos pueden regresar a su base disciplinar original, otros elegirán seguir un sendero de resolución compleja de problemas que viene determinado por una secuencia de contextos de aplicación. 


lunes, 15 de julio de 2013

LA REALIDAD DE LA INVESTIGACION CIENTIFICA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL

Lic. MARTINA ROMERO RAMIREZ
Docente universitaria

Con frecuencia los alumnos universitarios en nuestro país elaboran monografías, informes y trabajos para los cursos que desarrollan, como parte de planes previamente establecidos por los docentes y por la institución educativa, que consideran que el alumno debe investigar sobre las materias de su curso como un necesario complemento a la teoría que se le plantea. 

Sin embargo, estos trabajos generalmente suelen carecer de verdadero valor educativo por no ser el resultado de una investigación científica que además se vincule con el curso y sus objetivos, pues, cuando no son meras copias de otros trabajos, son auténticos “collages” de fragmentos de otras investigaciones, de imágenes y de cuadros estadísticos que se obtienen en muchos casos de las diversas páginas web y blogs que abundan con información poco confiable.    

Es verdad que en ese vasto universo de papel impreso (que termina siendo arrojado a la basura y reciclado) podemos apreciar atisbos de rigurosidad y disciplina que permiten vislumbrar una salida al problema, pues por lo menos hay voluntad para tratar de investigar, pero la investigación en la Universidad no llega a concretarse por múltiples factores ampliamente conocidos: i) la escasa formación previa del alumno en materia de metodología de la investigación, ii) las limitaciones del docente en la materia y la poca exigencia de investigaciones rigurosas, iii) la carencia de cursos de investigación científica, epistemología metodología de la investigación científica en la programación curricular, iv) la carencia de bibliotecas adecuadas, v) la exigua o nula producción bibliográfica o de revistas en la Universidad, que promuevan la investigación entre docentes y alumnos, vi) la falta de estímulos de las instituciones universitarias hacia tareas extracurriculares que le permitan al alumno desarrollar sus capacidades de investigación (talleres, círculos de estudio, entre otros), vii) la percepción social que la Universidad provee títulos y no forma personas, profesionales con capacidades científicas pero también con capacidades humanas que le permitan tener verdadero éxito en la vida, viii) un entorno social en el cual el “profesional” puede desenvolverse con relativo “éxito” aún careciendo de capacidades para la investigación científica; y en el cual además predominan los consumidores de tecnología y de teoría científica y no los creadores de ésta. Entre otros aspectos.

Comentario aparte merecen los trabajos que son producto de la curiosidad intelectual del alumno, que generalmente se publican en revistas estudiantiles, y de las tesis o tesinas que se sustentan para obtener el grado académico profesional. En este segmento suele haber mayor rigurosidad científica en la investigación, pero no al nivel que se espera pues en ellos también se repiten las carencias de lo producido en pregrado, y las causas suelen ser las mismas. Sólo tendríamos que adicionar dos aspectos: i) la errónea percepción que la Universidad es una suerte de agencia de empleos, que funciona con la sola expedición del “título”, y como consecuencia ii) la idea que la tesis o tesina es una suerte de último obstáculo o valla para obtener el ”título”, y no la consecuencia natural de un proceso de enseñanza aprendizaje, luego del cual debemos empezar a producir teoría y   tecnología, esto es conocimientos y productos especializados. 

Sin duda todo ello debe enmarcarse en el compromiso que cada cual tiene consigo mismo y con la sociedad a la cual se debe.  

IMPORTANCIA DE LA INVESTIGACION CIENTIFICA EN LA UNIVERSIDAD

Dicho esto, proponemos algunas cuestiones: ¿Cuán importante es la investigación científica en nuestras jóvenes generaciones universitarias? ¿Cómo se relaciona el desarrollo de un país con la investigación científica? ¿Para que sirve la investigación a nivel personal y a nivel colectivo? ¿Reciben los jóvenes por parte de sus maestros las debidas orientaciones para aprender a investigar?  

Se tratan de interrogantes que permanente realizamos en la docencia del curso  metodología de la investigación, pero que sin duda inquietan a todos los docentes que se proponen la dura y algunas veces frustrante tarea de estimular en sus alumnos el interés por la investigación científica 

En el proceso de enseñanza aprendizaje que se desarrolla en la Universidad, más que la información, los conocimientos o los datos, importa proporcionar al alumno las capacidades intelectuales, los métodos y las herramientas que le permitan desenvolverse en el ámbito de su profesión, lo cual es proveído por la investigación científica, la misma que debe constituir un aspecto central en la formación universitaria; pero a pesar de ello se soslaya el problema. ¿Cómo entonces abordar este tema y proponer soluciones válidas?

Sin duda la tarea principal se instala en el ámbito mismo de la Universidad, quien debe estar conciente de su rol de motor fundamental del desarrollo de la sociedad. En ese sentido la Universidad debe ser un espacio de élite intelectual que procure proveer de las mejores mentes a la comunidad y de los frutos que ellas habrán de ofrecer. Con la investigación científica se pueden lograr tales objetivos, ya el prestigio y el reconocimiento a la institución vienen por añadidura. 

También debe intervenir el Estado, procurando generar mecanismos legales y una actuación política a favor de la competitividad y la producción científica, proveyendo de adecuados presupuestos, generando los incentivos y estímulos necesarios, dotando de infraestructura a las instituciones y promoviendo convenios con universidades de países desarrollados. Un ejemplo de una acción inmediata que debe tomarse es el retorno al sistema de bachillerato anterior a la dación de la Ley Nº 23733, promulgada en 1983, que creo el sistema del llamado “bachillerato automático”, tan perjudicial para la investigación científica que se venía produciendo en la Universidad peruana.

El vínculo de la Universidad con la sociedad civil y el sector privado no es ajeno a la investigación científica pues en países donde la Universidad produce ciencia y tecnología hay una suerte de colaboración beneficiosa que se convierte en un círculo virtuoso, pues al invertir la empresa en la investigación, la Universidad produce beneficios para las empresas y para la comunidad en su conjunto. Este es un dato que se puede corroborar en los rankings nacionales y extranjeros que colocan como mejores universidades a las que se avocan a la investigación científica.

De ese modo pues consideramos que, a efectos de estimular la investigación científica se debe ampliar la programación curricular para incrementar los cursos de metodología. Igualmente consideramos que la investigación debe estar presente en todos los cursos de la carrera y que se debe evitar el error de darle a tales cursos una connotación exclusivamente teórica y en lo posible orientar la enseñanza hacia la práctica, pues el valor de la investigación científica no radica en un ejercicio puramente teórico sino que persigue un fin practico que es mejorar la calidad de la vida humana a través de la tecnología.

Finalmente, creemos que la Universidad puede generar un mejor ámbito para la investigación científica si promueve la creación de espacios para el intercambio y creación de conocimientos más allá del que se realiza en el aula, esto es con la implementación de talleres, círculos de estudios, conferencias y en general una vida académica permanente.

Este es sólo un esbozo provisional de un tema que creemos debe debatirse ampliamente y sobre el cual se deben tomar acciones inmediatas para introducir en la Universidad un verdadero espíritu académico del cual a la larga saldremos todos beneficiados. Recordemos que la mejor inversión de un pueblo es la educación y que esta educación cuando es crítica, libre y creativa produce buenos frutos. 

EL ORIGEN DE LA CIENCIA




El astrofísico Carl Sagan, gran divulgador de la ciencia, nos narra en este video cómo surge el pensamiento racional, la ciencia, en las colonias griegas del Mediterráneo, en el siglo VII a.C.


EL VALOR DE LA FILOSOFIA

Este es un texto de Bertrand Rusell que forma parte de su obra  "Los Problemas de la Filosofía"

Las reflexiones que realiza el filósofo inglés en las líneas que siguen están dirigidas al ser humano en general, pues poseen relevancia universal. Pero consideramos que son particularmente necesarias para todo aquel que se encuentra vinculado al ejercicio de la actividad científica, pues en el origen del quehacer del hombre de ciencia siempre debe estar la reflexión filosófica, que es una constante búsqueda por develar la realidad. Esa que encubrimos a veces con mitos y fantasías religiosas.


".... De hecho el valor de la filosofía debe ser buscado en una larga medida en su real incertidumbre. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio: los objetos habituales no le suscitan problema alguno; y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar hallamos por el contrario (...)  que aún los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas. La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, al disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar.

Aparte de esta utilidad de mostrarnos posibilidades insospechadas, la filosofía tiene un valor – tal vez su máximo valor- por la grandeza de los objetos que contempla, y la liberación de los intereses mezquinos y personales que resultan de aquella contemplación. La vida del hombre instintivo se halla encerrada en el círculo de sus intereses privados: la familia y los amigos pueden incluirse en ella, pero el resto del mundo no entra en consideración, salvo en lo que puede ayudar o entorpecer lo que forma parte del círculo de los deseos instintivos.

Esta vida tiene algo de febril y limitada. En comparación con ella, la vida del filósofo es serena y libre. El mundo privado de los intereses instintivos, es pequeño en medio de un mundo grande y poderosos que debe, tarde o temprano arruinar nuestro mundo peculiar. Salvo si ensanchamos de tal modo nuestros intereses que incluyamos en ellos el mundo entero, permanecemos como una guarnición en una fortaleza sitiada, sabiendo que el enemigo nos impide escapar y que la rendición final es inevitable. Este género de vida no conoce la paz, sino una constante guerra entre la insistencia del deseo y la importancia del querer.

Si nuestra vida ha de ser grande y libre, debemos escapar de uno u otro modo de esta prisión y de esta guerra.

Un modo de escapar a ellos es la contemplación filosófica. La contemplación filosófica, cuando sus perspectivas son muy amplias, no divide el universo en dos campos hostiles- los amigos y los enemigos, lo útil y lo adverso, lo bueno y lo malo-; contempla el todo de un modo imparcial. La contemplación filosófica cuando es pura no intenta probar que el resto del universo sea afín al hombre.

Toda adquisición de conocimiento es una ampliación del yo, pero esta ampliación es alcanzada cuando no se busca directamente. Se adquiere cuando el deseo de conocer actúa por sí solo, mediante un estudio en el cual no se desea previamente que los objetos tengan tal o cual carácter, sino que el Yo se adapta a los caracteres que hay en los objetos.

Esta ampliación del Yo no se obtiene, cuando partiendo del Yo tal cual es, tratamos de mostrar que el mundo es tan semejante que este Yo, que su conocimiento es posible sin necesidad de admitir nada que parezca serle ajeno. El deseo de probar esto es una forma de la propia afirmación y como toda forma de egoísmo, es un obstáculo para el crecimiento del Yo que se desea y del cual conoce el Yo que es capaz. El egoísmo en la especulación filosófica como en todas partes, considera al mundo como un medio para sus propios fines; así cuida menos del mundo que del Yo, y el Yo pone límites a la grandeza de sus propios bienes. En la contemplación, al contrario partimos del no –Yo, y mediante su grandeza son ensanchados los límites del Yo; por el infinito del universo, el espíritu que no contempla participa un poco del infinito.

..En la contemplación, todo lo personal o privado todo lo que depende del hábito, del interés propio o del deseo perturba el objeto y, por consiguiente la unión que busca el intelecto. Al construir una barrera entre el sujeto y el objeto, estas cosas personales y privadas llegan a ser una prisión para el intelecto. El espíritu libre verá como Dios lo pudiera ver sin ni aquí ni ahora, sin esperanzas ni temor- fuera de las redes de las creencias habituales y de los prejuicios tradicionales- serena, desapasionadamente y sin otro deseo que el del conocimiento, casi un conocimiento impersonal, tan puramente contemplativo como sea posible alcanzarlo para el hombre. Por esta razón también el intelecto libre apreciará más el conocimiento y universo, en el cual no entran los accidentes de la historia particular, que el conocimiento apartado por los sentidos, y dependiente, como es, forzoso en estos conocimientos, del punto de vista exclusivo y personal y de un cuerpo cuyos órganos de los sentidos informan más que revelan.

El espíritu más que acostumbrado a la libertad y a la imparcialidad de la contemplación filosófica, guardará algo de esta libertad y de esta imparcialidad en el mundo de la acción y de la emoción. Considerará sus proyectos y sus deseos como una parte de un todo, con la ausencia de la insistencia que resulta de ver que son fragmentos infinitesimales en un mundo en el cual todo permanece indiferente a la acción ce los hombres. La imparcialidad que en la contemplación es el puro deseo de la verdad, es la misma cualidad de espíritu que en la acción, se denomina justicia y en la emoción es este amor universal que puede ser dado a todos y no sólo a aquellos que juzgamos útiles o admirable. Así la contemplación no sólo amplia los objetos de nuestro, sino también los objetos de nuestras acciones y afecciones; nos hace ciudadanos del universo, no sólo de una ciudad amurallada en guerra con todo lo demás. En esta ciudadanía del universo, consiste la verdadera libertad del hombre y sus liberaciones del vasallaje de las esperanzas y de los temores limitados.



Para resumir nuestra discusión sobre el valor de la filosofía: la filosofía debe ser estudiada no por las respuesta concretas a los problemas que plantea, puesto que, por lo general, ninguna respuesta precisa puede ser conocida como verdadera, sino más bien por el valor de los problemas mismos; porque estos problemas amplían nuestra concepción de lo posible, enriquece nuestra imaginación intelectual y disminuye la seguridad dogmática que cierra el espíritu a la investigación; pero ante todo por que por la grandeza del universo que la filosofía contempla, el espíritu se hace a su vez grande y llega  a ser capaz de la unión con el universo que constituye su supremo bien."

miércoles, 10 de julio de 2013

QUIERO DAR LA BIENVENIDA A MIS ALUMNOS DE LA UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DEL PERU EN ESTE NUEVO CICLO QUE INICIAMOS CON GRANDES EXPECTATIVAS.

viernes, 15 de marzo de 2013


Tribuna:OPINIÓN | Apuntes

La segunda misión de las universidades


En algunos ámbitos, universidad es sinónimo de enseñanza superior; las otras actividades que se realizan en su seno de algún modo se consideran secundarias o periféricas, a pesar de que cada día es mayor su reconocimiento y exigencia por parte de la sociedad. Éste parece ser también el caso de las leyes que rigen las universidades. Así, la Ley Orgánica de Universidades casi no habla de la investigación; tampoco lo hace la reforma de la LOU ni lo hacía en mayor medida la LRU. 

Ello se puede considerar como un olvido, intencionado o no, o como un motivo de júbilo si tenemos en cuenta que, en general, la reglamentación de algunas actividades suele hacerlas más complejas en vez de impulsarlas, por muy buena que sea la intención de políticos y legisladores. Ésta es una de las paradojas que afectan a la investigación universitaria.











En la actualidad se habla mucho de la "tercera misión" de las universidades, a saber, la transferencia de conocimiento y, en general, todo aquello que implique proyectar en la sociedad la I+D+i y otras actividades universitarias, como las culturales y sociales. Pareciera que hasta hace poco las universidades no se han proyectado en la sociedad, como si la formación de titulados superiores no fuera en sí misma una proyección de primera magnitud. Definida, pues, esa tercera -moderna- misión, nos aparecen, por deducción, dos misiones más, que podemos convenir en que son la docencia (primera misión) y la investigación (segunda misión). Lo cierto es que legislación y financiación ordinaria, al menos hasta ahora, se han regido de manera total o muy predominante a partir de la misión docente. La investigación -y aparece aquí una nueva paradoja- se muestra como una actividad añadida a la docencia, una actividad que, si bien está muy prestigiada en el imaginario colectivo y en el acceso a la función pública universitaria, recibe poca atención en otros ámbitos. Valga la LOU (o la LRU) y los presupuestos de las universidades para mostrarlo.
A pesar de todo, la mayor parte de la investigación que se realiza en España, se hace en el marco de las universidades (el 70%, aproximadamente). Pero -nueva paradoja-, en general, las universidades no tienen presupuesto propio para subvencionar la I+D+i. La investigación se entiende como un derecho del profesorado, un derecho que sólo se puede ejercer plenamente si la Administración pública o la empresa privada proporciona al investigador fondos económicos para llevarla a cabo. Resulta, pues, que el investigador tiene que conseguir dinero para ejercer lo que, supuestamente, su empresa (la Administración, en general) le pide que haga en un 33% de su dedicación laboral. Y la cuestión que surge es: ¿y si no lo obtiene? La universidad encierra, pues, una anomalía importante: es una empresa cuyos trabajadores tienen que conseguir su propio dinero para poder trabajar en un tercio de su jornada laboral.
Y una última paradoja en esta selección -que no enumeración exhaustiva- de problemas: los recursos humanos. La figura de investigador universitario está íntimamente ligada a la de docente, lo que, en principio, es bueno para la docencia y para la investigación y encuentra su punto de intersección en la formación de nuevos investigadores. El problema surge cuando esta formación de nuevos investigadores no encuentra vía de consolidación el sistema público ni en el privado. Formamos investigadores de gran calidad, pero, en su mayoría, tienen que dejar la investigación una vez acabada la tesis o emigrar al extranjero. Y, peor aún, una vez han obtenido una formación postdoctoral sólida en el extranjero, no tenemos mecanismos para integrarlos como investigadores más que con, muy loables pero insuficientes, iniciativas como el programa Ramón y Cajal: tras cinco años de contrato postdoctoral y con una media de 40 años y una sólida formación y producción investigadora, deben buscar su entrada a través de la función docente, para la que, en general, no se han podido preparar y para la que se ofrecen muy pocos puestos de trabajo a causa del descenso del número de estudiantes universitarios. La paradoja, en síntesis, aparece por la tantas veces invocada necesidad de incorporar investigadores (unos 49.000 en España antes del 2011, según estableció la Comisión Europea en la cumbre de Barcelona), y la gran dificultad real de hacerlo por una falta de carrera investigadora paralela o complementaria a la docente y la inexistencia de figuras que permitan integrar investigadores como tales en las universidades.
Todas estas paradojas se basan en una visión reduccionista de la actividad universitaria. En mi opinión, la universidad -o al menos así es en las universidades que ocupan los primeros lugares en los rankings mundiales- es una institución en la que la docencia se vincula a una investigación intensa y de calidad, y debería ser un lugar en el que se ofrecieran todo tipo de facilidades para que su personal investigara. Facilidades como una burocracia menos asfixiante de la que nos rodea, unas leyes que promuevan la investigación y no la conviertan, como ocurre con la actual Ley de Subvenciones, en un calvario para investigadores y gestores de la investigación, sujetos a filtros y auditorías que superan la lógica del rendimiento de cuentas que debe acompañar cualquier gasto del dinero público. Facilidades como una flexibilidad en la dedicación a las diferentes tareas universitarias (docencia, investigación, transferencia de conocimiento, gestión), no sólo de acuerdo con el perfil y las mejores capacidades de cada profesor universitario sino de acuerdo con cada momento de la carrera académica, pues en ocasiones es preferible tener una mayor dedicación a la investigación y a la transferencia y en otras a la docencia o a la gestión universitaria. Facilidades como la coordinación entre las convocatorias y la distribución de recursos de los diferentes agentes y muy especialmente de las diferentes administraciones (estatal, autonómica y europea), que a veces parecen ponerse de acuerdo para sobrefinanciar algunas actuaciones y dejar en precario otras que merecerían atención o que son necesarias para mantener y consolidar el trabajo de muchos años.
Los analistas coinciden en relacionar con la inversión en I+D+i el avance económico de países como Irlanda, Islandia o Finlandia, por citar sólo ejemplos europeos. Si queremos que España salga de su posición de retraso en educación y en investigación, habrá que invertir más y mejor y habrá que adaptar leyes y normativas a los fines que se persiguen. Habrá que superar, en fin, tanta paradoja.

Maria Josep Cuenca: Vicerrectora de Investigación y Tercer Ciclo de la Universitat de València.


miércoles, 16 de enero de 2013

Cine

«Doce hombres sin piedad» es la mejor película jurídica de la historia, según los abogados

Día 15/01/2013 - 13.20h

La película está seguida por «Matar a un ruiseñor», de Robert Mulligan, y «Testigo de cargo», de Billy Wilder

"Doce hombres sin piedad", de Sidney Lumet, ha sido elegida por la revista "Abogados" como la mejor película jurídica de la historia, seguida por "Matar a un ruiseñor", de Robert Mulligan, y "Testigo de cargo", de Billy Wilder.
No es fácil convencer a los abogados con una película sobre juicios. La tendencia del séptimo arte a idealizar y magnificar todo lo que retrata hace que los expertos en la materia puedan encontrar errores de planteamiento o ejecución en esos juicios tan cinematográficos.
El proceso de negociación del veredicto de "Doce hombres sin piedad" (1957), en el que Henry Fonda iba convenciendo uno por uno a sus compañeros del jurado popular de la inocencia del acusado, ha sido el que más ha gustado a los 2.000 internautas y lectores de esta publicación especializada y a un comité de diecisiete expertos, informa el Consejo General de Abogacía Española en una nota.
Un clásico del cine que acaba de cumplir 50 años, "Matar a un ruiseñor", se coloca en la segunda posición, basada en la novela de Harper Lee y con el abogado ejemplar Atticus Finch, que logra convencer al jurado popular de la inocencia de un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca en Alabama durante la época de la Gran Depresión.
El podio lo completa la genial adaptación que Billy Wilder hizo, en el mismo año que Lumet hizo "Doce hombres sin piedad", de un relato corto de Agatha Christie, "Testigo de cargo", con memorables interpretaciones de Marelene Dietrich, y Charles Laughton como Wilfrid Roberts, el abogado defensor de Tyrone Power.

Diferencias entre especialistas y lectores

El gusto entre los especialistas y los lectores comienza a diferir a partir del cuarto puesto. En la lista de las diez primeras películas según los lectores, aparecen, por orden, "Cadena perpetua", de Frank Darabont, "Algunos hombres buenos", de Rob Reiner; "En el nombre del padre", de Jim Sheridan; "Filadelfia", de Jonathan Demme; "La tapadera", de Sidney Pollack, "El verdugo", de Luis García Berlanga (la única española en la lista), y "Anatomía de un asesinato", de Otto Preminger.
Sin embargo, los especialistas -entre los que figuran el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, o el abogado Antonio Garrigues-Walker- han colocado este último título, en el que curiosamente el veredicto era injusto, en la cuarta posición.
Tras aquella película, protagonizada por James Stewart en 1959, vendrían "Veredicto final" (segundo título de Sidney Lumet tres "Doce hombres sin piedad"); "Vencedores o vencidos", de Stanley Kramer y sobre los juicios de Nuremberg; la citada "El verdugo" y "Rashomon", de Akira Kurosawa.
"El caso Winslow", dirigida por el célebre dramaturgo estadounidense David Mamet, y "El hombre que mató a Liberty Valance", uno de las películas del oeste más celebradas de John Ford, cierran la lista de los filmes favoritos de los expertos. Esta encuesta arrancó con una lista de 110 películas, de las cuales 50 pasaron a la segunda fase.

martes, 15 de enero de 2013


Informatie in het Nederlands

slicherFUNDACIÓN SLICHER VAN BATH DE JONG 2013
para la promoción del estudio y la investigación de la historia de América Latina


En 2004, el fallecido historiador Prof. Dr. B.H. Slicher van Bath, miembro vitalicio de la Real Academia de Ciencias y Catedrático de la Universidad de Groningen, Leiden, Wageningen y de la Universidad Católica de Nijmegen, dejó en testamento un legado al CEDLA, que incluye el nombre de su cónyuge JP De Jong, fallecida en 2009. El objetivo de la Fundación es promover el estudio y la investigación de la historia de América Latina desde 1500 a 1930, en particular mediante el apoyo financiero a la investigación histórica de jóvenes investigadores (preferentemente menores de 35 años). Los aspirantes a la beca Slicher van Bath-de Jong son estudiosos/as que estén preparando sus estudios de doctorado o que se hayan doctorado y quieran seguir desarrollando su investigación o una próxima publicación. Los aspirantes deben tener nacionalidades europeas o de estados de América Latina y residir en dichos territorios. Se entiende por América Latina aquellos estados en los cuales el castellano o el portugués sean lenguas oficiales. La beca está destinada a trabajos de investigación, realizados en archivos / bibliotecas. La beca tiene una duración máxima de un año. Después de la adjudicación sigue el beneficio del 75% de la beca. El resto entrega después de la aprobación del informe final.

Cada año, el Fondo de SVB-dJ cuatro becas de investigación de hasta 10.000 € cada una.

Las solicitudes deben incluir:slicher_jong

  • Una descripción de la investigación, incluyendo la planificación y el presupuesto dónde queden todos los gastos debidamente justificados (máximo 2000 palabras)
  • Un breve Currículum Vitae
  • Una carta de recomendación del supervisor de la propuesta de investigación
  • Las solicitudes se pueden entregar en inglés, castellano o holandés
De los beneficiarios/as de las becas se espera que presenten sus investigaciones en el CEDLA, en la forma de una conferencia o mediante la publicación de la investigación. Así mismo se comprometen obligatoriamente a mencionar el uso de dicha beca en publicaciones e investigaciones futuras. La fecha límite para solicitudes es el 31 de marzo de 2013.
Las solicitudes deberán enviarse a: secretariat@cedla.nl 

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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Recuento 2012: las noticias más curiosas del año en ciencia y tecnología

La NASA mostró a sus ‘acuanautas’ y el rapero Tupac Shakur ‘resucitó’ convertido en holograma. Psicólogo peruano ganó un anti-Nobel y los robots también hicieron de las suyas
Recuento 2012: las noticias más curiosas del año en ciencia y tecnología
El 2012 fue un año de una serie de logros en el campo científico y de sorprendentes novedades en el aspecto tecnológico que resumiremos en un siguiente artículo. Esta vez comenzaron el recuento del año repasando las noticias más curiosas de los últimos 12 meses.

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http://elcomercio.pe/actualidad/1508839/noticia-recuento-2012-noticias-mas-curiosas-ano-ciencia-tecnologia